LA INTENCIÓN POSITIVA DE LA SOLEDAD

¿Para qué sirve la soledad?, ¿cuál es su propósito? Todos sentimos en determinados momentos la necesidad de pasar ratos a solas, y es que es en ese tiempo de conexión con uno mismo en el que se dan las mayores oportunidades de aprendizaje.

No es un problema, es una oportunidad. De la conexión con uno mismo surgen los mayores aprendizajes. Y no es casual. Es el ying y el yang. Todo en la naturaleza tiene sus momentos. Y si aprendemos a sentirlos y reconocerlos en nuestro interior, la vida será mucho más fluida.

Para poder dar, antes tenemos que habernos dado a nosotros mismos. Lo uno no puede existir sin lo otro. Es en los momentos de reconexión en los que integramos todo lo vivido en el exterior.

Solemos estar expuestos a una gran cantidad de estímulos externos que nos hacen mantener nuestra atención depositada en ellos. La vida diaria está llena de aglomeraciones, ruidos, luces, carteles publicitarios…Y si además, a todo esto le añadimos nuestras interacciones diarias con amigos, jefes, compañeros, familiares, pareja e hijos, con los reflejos personales y el aprendizaje que cada situación conlleva, por mucho trabajo interno que realicemos en cada momento, también son necesarios momentos a solas  en los que simplemente nos acompañamos a nosotros mismos.

Quizás a veces has pensado que los necesitas para «descargarte», pero nada más lejos de la realidad. En verdad estás integrando. Y estos momentos son grandes oportunidades para darnos todo aquello que nos expanda, que nos haga sentir bien. Y desde ahí,  las tomas de conciencia se dan solas. Son los momentos «Eureka» en los que nos bajan las ideas geniales y las soluciones expandidas.

Photo by Robin Benad