SOLUCIÓN DE CONFLICTOS: LA ACCIÓN INTUITIVA

Es lógico que cuando pretendemos cambiar una circunstancia o buscamos alguna solución posible a aquello que estamos viviendo y no nos gusta, esperemos que el otro realice algún cambio para que dicha situación pueda mejorar.

Sin embargo, si nuestra felicidad depende de que las personas que nos rodean cambien algún comportamiento hacia nosotros, la estaremos dejando en manos de algo que no podemos controlar. Porque, por más que nos empeñemos, tratar de cambiar a alguien o esperar un cambio de conducta por parte de otra persona, es algo que se encuentra fuera del alcance de nuestra influencia.

Por tanto, si mi pareja, mi hermano o mis padres se comportan de un modo que me hace daño, ¿qué puedo hacer para cambiar la situación?

Aunque suena tentador decidir ir a hablar con ellos para solucionarlo, para exponerles lo que nos molesta, y que de esta manera entiendan lo que nos hace daño para que puedan dejar de hacerlo, hemos de entender que en la medida en que prestamos atención a lo que no queremos, nuestros pensamientos serán afines a la queja y a la discordancia que nos separa.

Antes de emprender cualquier acción, es mucho más fructífero alinearnos con aquello que nos une, tratar de mejorar nuestro sentimiento hacia esa persona poniendo la atención en aquello que sí queremos que suceda entre él/ella y yo. Y desde ahí, desde ese lugar armónico en mi interior, entonces dejar fluir las circunstancias. Si desde esa paz, ese disfrute interno en el que me encuentro, me siento bien yendo a hablar con esa persona, lo haré. Pero el resultado de esa conversación ahora será mucho más potente, porque mi mente está enfocada en lo que sí quiero en mi vida, y por lo tanto mis palabras ofrecerán más soluciones y no tantas quejas, y la persona recibirá mi energía agradable en lugar de tensión.

Quizás desde ese estado armónico que he conseguido, ya no me apetezca emprender la acción que había pensado previamente, pero intuitivamente siento ganas de hacer otra cosa. Quizás ya no tengo ganas de mantener ahora esa conversación que tenía pensada,  sin embargo me encontraría muy a gusto viendo una película que hace tiempo que tenía pensado ver. No hay nada mejor que hacernos caso a nosotros mismos cuando estamos en armonía. Porque los resultados de ver la película, aunque aparentemente no tengan nada que ver con solucionar mi relación con dicha persona, me sorprenderán. Puede que en la película encuentre una inspiración, otra forma de solucionar el conflicto que nos había pensado y que es perfecta para mí.

Las soluciones que tenemos en mente cuando nos sentimos bien son mucho más productivas, y no implican tanto esfuerzo. Son sincrónicas, y sus efectos son muy potentes.

Photo by Christian Holzinger